07 enero 2009

Dilación


"En este sentido, la ficcionalización ofrece respuesta al problema que Alcmeón consideraba insoluble: unir principio y fin para crear una última posibilidad a través de la cual el final, incluso aunque no pueda ser sobrepasado, al menos pueda ser pospuesto de manera ilusoria" Wolfgang Iser

“Mientras más difícil es algo hay una mayor recompensa al final”
Big Fish. Tim Burton


“Aristóteles ya había prescrito que, en la acción trágica, la catástrofe y la catarsis final debieran ser precedidas por largas peripecias”
Umberto Eco

“Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es”
Borges. Biografía de Tadeo Isidoro Cruz

“Si tiene que pasar algo importante y apasionante, es menester cultivar el arte de la dilación” Umberto Eco

"Habló con Dios en la oscuridad. Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo como autor de 'Los enemigos'. Para llevar a término ese drama, que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos días, Tú de quien son los siglos y el tiempo"
Borges. El Milagro Secreto

"Las dificultades aumentan cuanto más nos acercamos a la meta"
Las Afinidades Electivas. Goethe

"...tenemos muy buena memoria para las cosas que pasan por primera vez, y muy mala memoria para las cosas que se repiten cientos de veces...
"Cabe recordar que la velocidad subjetiva del tiempo se genera, de hecho, en la memoria. Juzgamos el tiempo en función del número de recuerdos que tenemos y su intensidad... así juzgamos el tiempo"
Douwe Draaisma en Entrevista con Eduard Punset. Redes.


¿Qué más puedo decir? Sólo poner, luego de todo esto, mi experiencia personal. Porque qué más... Y es que tengo un recuerdo de mi niñez, uno de los muy pocos: fue algo que ocurrió durante una clase en la guardería, no recuerdo exactamente que decia la profesora pero sí recuerdo que aquello de lo que nos hablaba me llevó a pensar que mi mamá tarde o temprano moriría, pero tal vez no veía la perdida de mi madre sino la ausencia de sus mimos y contemplaciones, saber que me quedaría sin eso me estremeció, y lloré, lloré; lloré hasta hacer que la profesora llamara a mi progenitora para que fuera por mí. Recuerdo el abrazo de ella al llegar y la respuesta esperanzadora que profirió al preguntarle si era verdad que iba a morir, a lo que ella atinó a decir, "no, todavía no. Falta mucho para que yo muera". Ahora que escribo esto me parece que fue por esos días en que uno de mis bisabuelos murió y eso me llevó a plantear las preguntas que concluyeron en tan nefasta afirmación.

Ese día, a pesar de mi edad, comprendí que tarde que temprano yo también iba a morir y que era menester posponer (por aquello del efecto de reminiscencia) o perpetrarme y es así como una búsqueda me llevó a otra y encontré en la lectura un refugio a mis penas. Mi mamá dice que desde que aprendí a leer no he parado de hacerlo y tengo pruebas que demuestran que a los ocho años estaba haciendo la transición del mundo real al ficcional, mundo que habito para ralentizar un poco la llegada al final. Y creo que desde que sé escribir no he parado de hacerlo, buscando quedarme, aunque sea un ratico más, después de muerto, en el mundo de los vivos. Como dice un viejo adagio "Nadie se muere en la víspera", mientras tanto, que cada uno siga disfrutando de ella a su modo.

Todo esto me hace recordar que las mamás no saben lo que hacen cuando le dicen a sus hijas que no salgan rápido, que se hagan esperar, que no demuestren mucho amor porque se acaba el amor de tanto usarlo, que gocen el postergarlo, porque como bien ilustra Punset la felicidad se halla en la sala de espera de la misma.


CARLOS ANDRÉS SALAZAR MARTÍNEZ

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