01 agosto 2009

Dangerous Liaisons

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Una joya... La pasión desatada por aquella furia primitiva que es y seguirá siendo un constante estímulo para la innovación y el paso siempre incesante del tiempo que todo lo modifica incluyendo las formas de la pasión hacen parte de Dangerous Liaisons, un comercial que me cautivó lo suficiente como para atreverme a montarlo en este blog. Y es que definitivamente... no quiero olvidarlo.
Podría desgastarme explicándoles todo lo que ya vieron en el comercial pero sólo hablaré de aquello que no se ve.
Esta obra maestra fue ganadora del León de Oro en el Festival de Publicidad de Cannes 2007. Creada, ingeniada, pulida y retocada por Bartle Bogle Hegarty (BBH) es una pieza que merece la pena ser reseñada. Si hacen un recorrido por los comerciales de Levi's de los últimos 25 años verán en ellos la marca infalible de esta agencia de publicidad que no se cansa de sorprendernos (bartleboglehegarty.com).
Lejos de todo, hay dos temas que me llaman poderosamente la atención. El primero es el tema del tiempo que es tratado de manera magistral. Podría decirles que el mismo juego planteado por el comercial está presente en un cuento de Alejo Carpentier llamado Semejante a la Noche (1958), con la única diferencia que para Carpentier su último hombre es aquel con el que comenzó su aventura, mientras que Levi's deja abiertas las posibilidades, obviamente para conveniencia de su producto. Un juego que da solidez a la afirmación un poco escalofriante de Borges según la cual:
Todos los hombres, en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare, son William Shakespeare. Mejor aún: Todo hombre debe ser capaz de todas las ideas y entiendo que en el porvenir lo será. Es decir, ese último hombre y esa última mujer ya fueron todos los hombres y todas las mujeres; si se detienen a pensar, podríamos afirmar que ese hombre y esa mujer están a punto de agotar las formas posibles del amor.
Otro punto que llama la atención es la música, Strange Love es la canción con la que Little Annie pone el toque erótico al universo creado alrededor de estos dos amantes con los que nos sentimos identificados. Una canción que además nos proporciona el final inesperado pero prometedor que anhelamos para ellos.
Una vez tuve un amor extraño,
Una insensata clase de amor demente,
Un amor tan firme y feroz que pensé que moriría
Sí una vez tuve un amor extraño,
Un puro pero muy doloroso amor,
Un amor que quemaba como fuego sobre un campo
Oh una vez tuve un amor extraño,
Un infantil pero trastornado amor,
Un amor que si fuera embotellado mataría.
Mira una vez tuve un amor extraño,
Un secreto e indómito amor,
Un amor que no tomó ningún prisionero en absoluto.
Y una vez tuve un amor extraño
Un amor físicamente inexplicable,
Un amor que desafiaba las leyes científicas
Y luego estaba ese amor extraño,
Que muy malamente entrenó al amor,
Un amor que necesitaba disciplina y leyes.
Una vez tuve un amor extraño
Un amor públicamente aclamado,
El tipo de amor que se ve en las películas.
Y una vez tuve un amor extraño
Un bonito pero vanidoso amor,
Un amor que creo que es mejor dejarlo en sueños
Y una vez tuve un amor extraño
Un amor lleno de moral,
Continuaríamos en santas batallas por las noches
Y luego estaba ese amor extraño,
Ese vulgar y sacrílego amor,
El tipo de amor del que no se habla
Sí, una vez tuve un amor extraño,
Un amor mentiroso e infiel,
Que trama historias como Cerezade
Y una vez tuve un amor extraño,
Un amor raro blanco pervertido,
Corrimos tan rápido que casi derramamos nuestras entrañas…
Ves, yo he tenido algún amor extraño,
Alguno bueno, alguno malo, algún amor sencillo
Algún amor tan tan… ¿tan qué? Y así es la vida…
Pero tan sólo déjame proclamar amor,
De todos los amores extraños,
Tu eres el amor más extraño que he conocido.



Carlos Andrés Salazar Martínez
Director: Ringan Ledwidge